Sombra al poco de acogerla tras dejarla abandonada. Año 1994.

Hace 8 años que faltas

La tarde de 2008 iba siendo normal, estaba solo con Sombra en casa, salí a dar un paseo con mi madre. A la vuelta ella se volvió a su casa y yo me quedé con Sombra para finalizar el día como siempre desde hace más de 13 años. 

Sombra en el pinar, año 1995
Sombra en el pinar, año 1995

Al volver del paseo descubrí que había terminado su labor, la de acompañarme durante unos años, casi 14, haciéndome salir de paseo, disfrutando de su compañía y cariño. Esto solo lo entiende quien tenga o haya tenido un animal de compañía, sobre todo si es un perro.

Abandonada

La recogí tras haber dejado alguien a los 4 perros hermanos abandonados a la puerta de la clínica veterinaria de San Rafael. Conseguí encontrar quien se hiciera cargo de los tres restantes, para esta no encontramos alguna familia que se la quisiera quedar por lo que me hice cargo de ella.

Sombra con Daniel 1997
Sombra con Daniel, año 1997
Lista

Que era lista me di cuenta al día siguiente de tenerla en casa, con 3 meses aproximadamente solo había comido dos veces en su comedero, a la tercera, cuando tenía hambre, apareció con el comedero en la boca pidiendo comida. Estaba claro que lista e inteligente era.

Virginia con Sombra, con pocos meses de vida. Año 1994.
Virginia con Sombra, con pocos meses de vida. Año 1994.
Buena, sin duda.

Que se llevase bien con cualquiera era normal desde que la cogí estaba acostumbrada al público a que jugasen con ella o se la llevasen de paseo, como solía hacer Virginia. Esta loca por sacarla de paseo, yo contento porque la perra iba a estar bien y disfrutando paseando, jugando o caminando por el pinar.

Incluso cuando recogimos una gata abandonada, enseguida se hizo a ella, lamerla, cuidarla e incluso dejando su pequeño sofá donde dormía, aunque más bien creo que fue la gata quien la echó de él porque era el mejor sitio de la casa, también el más calentito.

Mónica con Sombra y Bluesy en el 2002
Mónica con Sombra y Bluesy en el 2002
 Muchas aventuras

Largos paseos, incluso con nieve y de noche, caminando por Ordesa, alucinando la primera vez que vio el mar en Asturias, era de noche y no sabía que ocurría, no se veía nada pero la curiosidad la hacía acercarse al agua. Ya al día siguiente, en la Playa de España, disfrutando como loca corriendo por la arena, una superficie nueva y blanda donde disfrutar revolcándose o correr tras las gaviotas.

 

Pete con Sombra, año 1995
Pete con Sombra, año 1995

La prueba de que era muy buena y cariñosa está en que hasta un cartero se podía arrimar a ella sin miedo, ya sabemos la relación amor-odio entre los carteros y los perros.

Muy contento de haber compartido con ella casi los catorce años de su vida, tanto que no descarto en el futuro volver a tener otro perro, aunque se haga muy duro cuando nos abandonan, pero seguro que lo compensa el cariño incondicional que nos dan.