Féretro a la entrada de la iglesia de El Espinar

Entierro del policía asesinado en Madrid. 1996

Es de esas cosas a las que no quieres asistir nunca, pero tienes que hacerlo. Recuerdo las noticias, el 5 de noviembre de 1996 José Antonio Sánchez Maricalva moría atropellado cuando iba a identificar a los ocupantes de un vehículo. La intención de hacer todo el daño posible estaba clara por la crueldad que ejercieron al atropellarle.

Eligió nuestra localidad porque la conocía muy bien, nació en la población vecina de Urraca Miguel, pero solía venir mucho por El Espinar.

Compañeros y vecinos acompañando en la ceremonia del funeral
Compañeros y vecinos acompañando en la ceremonia del funeral

También recuerdo que al llegar a la iglesia de El Espinar me encontré la acera repleta de furgonetas de la Policía en las que habían venido sus compañeros para acompañarle al entierro en el cementerio municipal.

Pero lo que no se me olvida, pese a la cantidad de gente que estaba acompañando la ceremonia, es el brutal silencio que había en el ambiente. En otros entierros siempre hay un murmullo que no interfiere con el respeto, pero en esta ocasión el silencio era quien presidía y acompañaba al féretro con el cuerpo del agente al que la banda de los “cogoteros” había matado sin ningún tipo de piedad, de la forma más bruta posible.