Fotografía de accidentes

Fotografiar lo que no te gusta

No podemos ser objetores de conciencia si queremos vivir de nuestro trabajo

Hay veces que te toca hacer fotos a temas que no te gustan, pero no tienes más remedio que hacerlas, por muchas razones, entre ellas porque es tu trabajo. Esto provoca algunas veces que te encasillen de manera errónea en alguna disciplina con la que no estás de acuerdo, es el eterno dilema de hacer o no la foto aludiendo a cláusulas morales, éticas, lo que normalmente conocemos como objeción de conciencia, pero que en este caso no tienes que cumplir, es trabajo y lo debes hacer pese a que no te guste la temática. Lo haces de la mejor manera posible y a otra tarea más placentera si puedes.

Hay muchos fotógrafos que ante escenas fotográficas que no tienen más remedio que hacer, desearían que no se produjeran, pero somos testigos y no debemos influir en la escena de una manera determinante de forma que la cambie por interés.

Por ejemplo tenemos a Eloy Alonso, que tiene que fotografiar numerosas veces situaciones que estoy seguro le gustaría que no existiesen, preferiría ir a una aburrida rueda de prensa antes que estas escenas. También a Pedro Armestre, especializado en los incendios forestales, pero a buen seguro que preferiría hacer fotos de los trabajos de prevención de incendios antes de retratar cómo se juegan la vida los bomberos forestales a los que suele acompañar o cómo desaparece la naturaleza consumida por las llamas.

Es muy habitual pensar que si un fotógrafo está pendiente de una escena esta variará si se dan cuenta de tu presencia, cuando no debería ocurrir así, sobre todo en situaciones trágicas.

Fotografía de accidentes
Fotografiar accidentes, obligación y no devoción.

Quizás una película interesante porque ha tratado este tema, se la de Bajo el Fuego, en la que el fotógrafo protagonista Russel Price (Nick Nolte) tiene la duda entre falsear una imagen o no, hacer una foto a un muerto para decir que está vivo, pero pensando que el fin justificaba que esa línea roja que los fotógrafos no debían traspasar por ser meros espectadores, merecía la pena.

Al fin y al cabo, los fotógrafos tenemos nuestra opinión, como todo el mundo, sobre la vida y las cosas, pero procuramos que el trabajo sea trabajo y la opinión sea opinión y expresada donde debe hacerse, no con ánimo de tergiversar la realidad. Aunque este sea un tema de eterno dilema y debate.