Partida a la hora del ciclismo

Partida de cartas y ciclismo

Una partida después de comer es una de las mejores y más antiguas formas de socializar con tus vecinos. Y esto lo sabía muy bien Deogracias, al que hoy han enterrado sus familiares y amigos.

Era una persona típica de las localidades, un currante toda la vida, pero también tenía su vicio, que no era otro que el mus. Una partida he jugado solo contra él, como yo no tengo mucha competitividad no he querido jugar más, pero sobre todo porque no aguanto una de sus estrategias: no parar de hablar durante el juego.

Con esta forma de actuar conseguía marearte, levantarte dolor de cabeza, si, es cierto. Era una táctica que le funcionaba, sobre todo con los que no solían jugar mucho contra él, porque una vez que conocías su juego ya solo le valía la picaresca y la experiencia.

Multitud de veces hemos hablado desde que recuerde, fuimos vecinos de comercio cuando tenían la “Frutería de la Celes”, su hermana, donde se podía comprar la mejor fruta y con más sabor que nunca he probado. Eso sí, el precio no era el más barato, pero merecía la pena porque tenían muy buena fruta.

Luego en el Bar Rosil su tarea era un poco más de apoyo porque quien lo llevaba era su esposa. Él bajaba a ratos, echaba la partida, charlaba. Todo un personaje al que echaremos de menos.

En la imagen de abajo vemos el camión con el que acudía a Mercamadrid a comprar la fruta. En la otra imagen, en la grande, le vemos echar la partida junto a otros vecinos, en su bar, aunque no te atendía hasta que no acabase el juego, no hay prisa ni le importaba que los demás la tuvieran.

Camión de Deogracias
Camión de Deogracias