Paisaje de La Garganta en 1997

Practicando la fotografía de paisaje clásico

Paisaje y fotografía, una de las grandes parejas de esta alianza

Cuando era más fácil escaparse a contemplar los paisajes que nos rodean, antes que estaba permitido subir casi en cualquier momento del año, solía escaparme con la cámara de campo, una Horseman 45 FA, con la que disfrutabas en cada disparo que se quedaba reflejado en un negativo de 6×7 centímetros, de varias veces más superficie que uno de 35 mm. lo que aseguraba una calidad en las ampliaciones sin igual.

El proceso era seleccionar el encuadre dentro de un paraje que ya conocías, se montaba el trípode, elegías el objetivo que ibas a usar para acercarte un poco o abarcar bastante, desplegabas la cámara con su fuelle, y comenzabas a encuadrar y enfocar, ayudándote de la estupenda pantalla trasera de enfoque, aunque se viese la imagen el revés. Una vez que estaba todo este proceso listo faltaba medir luz con el fotómetro de mano, poner los datos en el objetivo y con el cable disparador, tras montar el soporte de la película y quitar la placa de seguridad, disparar. 20 minutos podía llevar el proceso de hacer una toma, sin prisa, disfrutando del momento y del lugar.

Todo se resolvía en ese 1/125  de tiempo a F: 11.

Con la cámara de campo Horseman 45FA
Con la cámara de campo Horseman 45FA

Luego tocaba recoger de nuevo, trasladarte a otro encuadre, mirar si veías la foto y comenzar de nuevo si la luz lo permitía, o marchar a casa sin hacer nada más, pero habiendo disfrutado de ese instante. Esta es una de las imágenes de 1997 que acabo de rescatar de esos pequeños instantes disfrutando de hacer fotos en plan clásico, casi emulando al maestro del paisaje Ansel Adams, que no era un mal ejemplo a seguir.

La toma está realizada en el paraje de La Garganta de El Espinar, junto al embalse de suministro de agua a la población, denominado Embalse del Tejo.