Pedro y Virginia Galán

Virginia Galán, retratos a una amiga

Sin ser uno de mis campos fotográfico más habituales, estas fotos de retrato de Virgina se las hice a esta buena amiga, más que nada por diversión de los dos, ella posando y yo disparando con la cámara. Fue en 1997 cuando realizamos esta sesión en exteriores, la confianza mutua hace que se pierda la frialdad de la pose y sea más natural.

Digo confianza porque era como mi hermana pequeña, compartíamos a Sombra, mi perra, se la podía llevar donde fuese, sabía que la iba a cuidar mejor que a ella misma. Yo podía entrar por su casa casi sin llamar, charlar con su madre, su abuela y sus dos hermanas más pequeñas. Compartíamos muchos momentos, era muy inteligente, pese a haber abandonado los estudios, seguro que con un buen asesoramiento a tiempo hubiese podido ser todo lo que quisiera.

Además tenía un don para las artes plásticas, era capaz de dibujar sin atender a modelos, con extrema sencillez, o pintar un cuadro en pocos minutos teniendo la imaginación visual como única herramienta disponible, en casa guardo con gran cariño uno de sus cuadros colgado.

Podría seguir hablando mucho de ella, muchos ratos que pasamos juntos. Se marchó a vivir a Illescas, solo volvió un día por aquí para contarme que tenía novio, que había pasado por el ejército como soldado profesional.  No he vuelto a saber nada de ella, y está claro que me gustaría saber cómo la va, y volver a verla, claro. Su nombre completo es Virginia Galán Marchal, a ver si poniendo su nombre es más fácil localizarla, solo espero que la haya ido bien todo este tiempo que ha pasado desde que se marchó de aquí, sé que fue tía en el 2009 de una de sus dos hermanas menores, es la última pista que tengo suya.